Versado

by Carlos Patinho on viernes, 16 de julio de 2010


Todo llega y todo pasa.
Nada eterno:
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.
Antonio Machado, en su genia égloga: "Poema de un Día"

Todo perece
todo muere

a mis costados la flor se rompe
se destroza el yugo del hombre con el hombre
coces contra la muerte da la libertad
pero la muerte es establecida

Cenizas quedan, señor
Cenizas quedan
aunque quizá nunca hubo fuego
y si lo hubo
no fuimos dueños
y si fuimos dueños
no nos enseñaste a usarlo

No nos enseñaste
señor
no nos enseñaste

La muerte es libertad de la vida
Guerra en el cielo por los astros
guerra en la tierra por la paz

Guerra será tu estela ¡Oh, Gran Jehová!
Odio será tu estela ¡Oh, Gran Alá!

Dioses inútiles
Que no oyen el clamor de un mundo entero
una petición de paz, libertad
Anarquía para respirar y vivir

OH, Simple la vida
simple el hecho de la tierra en que nacimos
simple el mar
como simple el viento y la colina

Simple, como el regalo del amor y del odio
y yo te regalo mi odio
oh dios.




Buen día (Cuento Anarquista) (2 de 100: Alfajores Argentinos))

by Carlos Patinho on viernes, 11 de junio de 2010




Pido a los santos del cielo
que ayuden mi pensamiento;
les pido en este momento
que voy a cantar mi historia
me refresquen la memoria
y aclaren mi entendimiento.
Martín Fierro, de José Hernández
Novela gauchesca

Maritzia se sentaba como a cuatro bancas de distancia de mí, y siempre la veía yo, cuando apenas entrábamos a ese mundo extraño de la preparatoria, ella no era la primera que me hacía sentir, como dijera el emérito presidente: "ñañaras". Sin embargo algo en su mirada tenía ese efecto que todos conocemos, sin embargo no le daba yo mayor importancia, solo me estaba enamorando, pasaría y luego me enamoraría otra vez, de otra persona, pero Maritzia también sentía "ñañaras" por mí, cuando venía y me decía la gaucha: "Ché, Luisin, ¿que no me hacés un espacio para que me siente?" y movía sus cabellos oscuros así, y me veía con sus ojos oscuros así, y me hablaba con su voz así.

Pero era diferente, Maritzia sabía cosas, me hablaba y me embelesaba, cuando me hablaba de la anarquía su cuerpo casi reventaba de la emoción: "Al diablo el socialismo" me decía, "¡Que se joda Smith, lo mismo que Chavez!" y reventaba de orgullo su voz, y su blusa, yo no dejaba de verle la blusa, esa blusa sexy, su escote, aunque reducido, me hacía ensoñar despierto. Sin embargo, tardo yo, descubrí por fin que ella también era anarca, descubrí que ella amaba el canto y odiaba la guerra, las guerras, yo le hablé de los que habían poblado estas tierras, del Omeyocan, de Ometotl, la dualidad de la vida, el nombre sin hombre, y ella se emocionaba, y me decía que el estado anarquista era la solución, y yo le contaba de como gobernaba Quetzalcóatl entre los Toltecas, como gobernaba sin querer ser líder, dios, sacerdote o algo, sin más ambición que lograr el esplendor Tolteca, ella me oía, yo la oía, nos besábamos, nos abrazábamos.

Todo era demasiado bueno, unas tardes después de nuestros primeros besos, sin compromiso ni nada, me invito a su casa a comer, su madre prepararía la cena. Llegue a su casita en la colonia Roma, olía delicioso, verduras cocidas y carne asada ya desde la puerta, hice el toque de timbre.

—¿Luis, verdad?
—Si, señora
—Pasá por aca pibe, vamos a comer comida de la Argentina, si no te molestá, esperá un poco en la sala a Maritzia, me habla mucho de tí, y ya quería conocerte
—Si, señora
—Pero, vamos, Luisito, si tu me podés llamar, María, que no soy tu madre y no estoy tan vieja.
(Y no estaba tan vieja, era bella, casi tan bella como su hija, al verla sabía como sería Maritzia en unos cuantos años más, pero tenía algo que Maritzia no tenía: sus manos, sus manos no eran hermosas, ni feas, ni estaban en un termina medio entre lo feo y lo hermoso, si no en un punto entre el cielo y la tierra, eran deidad encerrada, nada malo podía salir de ellas, y cuando las acercó a las mías para saludarlas, no me sentí grato de tomar esas divinas manos y la dejé unos segundos esperando mis manos y al tocarlas eran tan volátiles, líquidas, suaves, firmes, y no las quería soltar, si las soltaba, el mundo desaparecía, si las soltaba, el tiempo moriría, si las soltaba, volvería a ser solo Güicho Monroy, no lo que era, sino Güicho Monroy, por que Güicho era el nombre que la gente me daba, pero al fin tuve que dejar ir las infinitas manos, y ninguno de mis temores se volvió terreno, volví al recibidor de la confortable casita, enfrente de la hermosa señora, y el tiempo no había pasado...)
—Bueno, pasa, que debo preparar la comida

Esperé en la sala unos brevísimos minutos hasta que bajó Maritzia, estaba más hermosa que nunca, con su vestido negro, largo, justo arriba de los tobillos, su chalina roja en el cuello, y unas alpargatas negras preciosas que asomaban el huesito precioso. Entonces comprendí, su madre era libertad, y magia, Maritzia era anarquía, las dos eran, otra vez, una dualidad: lo espiritual y lo terreno.

Esa tarde Maritzia me volvió a besar y en su boca sentí el ardor de mil pueblos, pueblos que esperan con fervor el día de su rebelión, el día en que triunfarán sobre los tres o cuatro hombres que los pisan, sentí el temor de las mujeres llevadas ante la partera para dar vida a travez de la suya, Anarquía y Libertad. Maritzia y María, Ometotl, Ying-Yang.

La comida fue deliciosa, como jamás la podremos probar fuera de casa de mi amada Maritzia: Carbonada en Zapallo, algo muy exquisito, un Zapallo es una Calabaza en tierras Mexicanas, a esta calabaza se le quita el relleno y se embarra con manteca y azúcar y se rellena con verduras y carnes. Acompañada de un gazpacho, y de postre nos invitó un matecito en la sala, y lo acompañó con alfajores.

Oh, que tarde tan preciosa, tan rica, luego de ella Maritzia y yo nos seguimos viendo, besando, amándonos espiritualmente, María se ha vuelto mi amor fraterno, la adoro, y le regalo, y con las dos me es grato compartir momentos de la vida, de mi vida sola, que transcurre en este cuarto en que vivo casi encerrado, pagándole sus doscientos pesos a Josefina por el hospedaje, lamentándome eternamente de la hora que salí del puerto para meterme en la ciudad maldita. Pero eternamente feliz de haberme enamorado de Maritza, de la anarquía, de la libertad, de la felicidad... Escribo abajo la receta de los alfajores que María me preparó en la primer comida que hicimos juntos en su casa:

Alfajores Argentinos:

Ingredientes:
250 g de manteca
150 g de azúcar

3 yemas
300 g de fécula de maíz
200 g de
Harina
½ cucharadita de bicarbonato de sodio
2 cucharaditas de polvo para hornear
Ralladura de 1 Limón
Dulce de Leche repostero (En México es fácil encontrar el de la Lechera [Ojo: Es Dulce de Leche, no leche condensada)
Coco seco rallado
Chocolate para baño

Modo de hacerse:

En un recipiente se bate la manteca, con el azúcar y ralladura de limón. Se le agrega las yemas una por y una y se mezcla. Por otro lado se cierne (o tamiza, como dice María) LA fécula de maíz, el harina, el bicarbonato y el polvo para hornear. Se incorpora a la primer mezcla la segunda mezcla hasta que se forme una masa lisa (sin grumos ni algo por el estilo, para llegar ahí hay batir y batir y batir) la masa lisa se estira hasta que tengo como 5 milímetros de espesor aproximadamente y cortar discos hasta agotar la masa. Los discos se ponen en una charola para hornear con papel encerado, o mantequilla y harina, o solo harina, o PAM, etc... en un horno moderado 100 -180°C hasta que se doren muy poco. Se sacan del horno y se dejan enfriar, ya fríos se le pone el dulce de leche a un disco y se cubre con otro hasta agotar (el dulce, las galletas, la paciencia o lo que sea) Cuidando de dejar un borde de dulce de leche, en este punto el borde de dulce de leche se hace girar sobre el coco rallado, se cubren con el chocolate y se vuelven a espolvorear con un poco de coco rallado.

De reserva / reversa:

"Acuden a mi mente, recuerdos de otros tiempos
de los bellos momentos, que antaño disfruté
cerquita de mi madre, santa viejita
y de mi noviecita, que tanto idolatré..."

Carlos Gardel, "Adiós Muchachos"


En la foto: Errico Malatesta


Comidas (1 de 100: Las Galletas de Neiman-Marcus))

by Carlos Patinho on sábado, 17 de abril de 2010

Hoy empezaré a publicar mis cien recetas favoritas, serán recetas que cualquiera pueda cocinar en cualquier cocina, con horno, espero que se les antoje probar éstas recetas y que tenga éxito ésta serie, a cada receta le incluiré un algo que la acompañe bien.


Mi primer receta será:

Las Galletas de Neiman-Marcus

Es un lugar a donde cualquiera puede ir a comprar varias cosas, muy caras, en teoría esta receta la consiguió una mujer que pagó $250 dólares por esta receta, y como estaba enojada con la empresa decidió divulgar la receta que aquí transcribo:

Circula una receta muy simple en muchos sitios web, la probada y comprobada es la siguiente:

2 Tazas de mantequilla
4 tazas de harina
2 cucharadas de Soda (bicarbonato de Sodio)
2 Tazas de azúcar
5 Tazas de avena licuadas. (con un procesador de alimentos en más fácil pulverizarla)
24 oz. de chispas de chocolate. Con las grandes se ve más... bonita.
2 tazas de azúcar Morena.
1 cucharada de sal
1 barra de chocolate Hershey's rallada
4 huevos
2 Cucharadas de polvo para hornear
2 cucharadas de esencia de vainilla.
3 Tazas de nueces trituradas.

Ahora es bien fácil, con una batidora de globo hay que batir la mantequilla con las dos azúcares, hasta que acreme.
Ya que se hizo crema se añaden los huevos y la vainilla, y se bate otro poco.
Cuando todo esté bien integrado se mezcla la harina, la avena, la sal, el polvo para hornear y la soda, hasta que ésto también se integre a la masa, y se tiene que cambiar la cabeza de la batidora por una de rizo, que no rompa nuestros ingredientes, o, a partir de ahora, usar una pala de madera.
Al final se agregan las chispas de chocolate, el chocolate rallado y las nueces (que se pueden sustituir por almendras). Cuando ya también se integraron a perfección éstos últimos elementos se hacen bolitas con la masa y se les coloca sobre una charola con papel encerado o teflón, con una separación de 5 cm, para que no se peguen entre sí.

El Horno debe estar precalentado a 375°C, bien caliente el horno se meten las charolas con las galletas y se deja hornear unos 10 minutos, o hasta que se vean bien doradas.

En teoría debería rendir para 112 galletas, pero depende del tamaño que uno le quiera dar a sus galletas, espero les guste y les sea fácil hacer esta exquisita receta. A la mezcla se le puede añadir un toque de Ron o Vodka para darle un sabor más fuerte.

De reserva / reversa:

LAs galletas son para comerse muy en familia, acompañadas de un té, café o chocolate, recomiendo una película como la siguiente, de la cual se sacan recetas, y recetas y recetas:



Buen provecho!!!!


Le noveau

by Carlos Patinho on lunes, 15 de febrero de 2010




Pues, a la Nury de nuez

Y tu pasas tranquila y lenta
sones de madrugada
pasas y te asomas a mi puerta
pasas y te asombras

Tranquila y lenta
me nombras en un esfuerzo
subcutánea flor de sangre: naces

Llega el horizonte a tus ojos
el sol empupilado
la luna llega a mi barriga
Tenochtitlán vibra a tu beso

un rose de tu boca en mi mejilla
asombrada en mi puerta
pasas y te asomas

Embriagada de amor
mejillas sonrosada
invisible al terremoto cotidiano y citadino

Condenas las flores con una mirada
congelas el tiempo: eterna
eterna en un instante
en un segundo
Siempre eterna

Ángel congelado por la voz del tiempo apagado

Muro de marmóreo viento
suspiro hecho ceniza
sonrisa en la oscuridad
palabras dichas por el silencio

El bolero eterno de los mudos
como ellos hablas
con tus manos
con tu frente que llega alta
con tu cuerpo que es rumor de selva peruana

Territorios ocupados sin guerra
orografía de rivera contenida


Explotan ruborizados tus ojos en estrellas
diamantes en uña

Nívea figura que me invade
me llena de luces y con las luces vene el calor
el corazón yerto revive

uno

dos

tres

quizá mañana
asomes de nuevo tu rostro a nuestra ventana
y nos veas
hace ya mucho tiempo
jugando como antes
riendo como antes
amándonos como antes

Mujer
tus imágenes vienen a mis palabras con un solo sentido
tu cuerpo viene a que lo nombre con otro nombre
porque tanto amor se me sale de las manos

porque, niña, tu rostro es mi mañana
porque simplemente te amo...



De reserva / reversa:

No te dejaré de amar, has la cuenta despacito, cuando vayas por el mar, cuando dejes de contar de la arena sus granitos. Cuando el sol al caminar se despache de viejito, no te dejaré de amar.

No te dejaré de amar, pues bien sabes que te quiero, cuando dejes de contar en la gloria sus luceros, cuando dejen de brillar las estrellas en el cielo, no te dejaré de amar. Larairararara.

(Arenitas del Mar)



¡Provecho!

by Carlos Patinho on sábado, 16 de enero de 2010



A mi mamá, mi papá y mis abuelitas, excelentes cocineros.

A Gloria gutierrez, quien probablemente no me conozca,
pero he de felicitar por su labor en el recetario: "Las Glorias de Gloria"

A Julia Child, por su felicidad al cocinar.

y a Jacques Pepin, por su excelente comida francesa.

Mi vida comenzó casi como la de un personaje de Laura Esquivel: en la cocina. Desde que era yo muy muchacho, recuerdo, el aroma del horno encendido con un rico pastel dentro me vacía el estómago, mi vida es casi gastrocéntrica.

Generalmente tengo ganas de cocinar, si, lo sé, y no me puedo resistir a los olores y sabores, los colores, las formas, la comida: ¿arte o no?

La cocina es, claro, un arte para mí, por que como se explica en el más antiguo post de éste blog, (¿Qué es el arte?) El arte, para mi, es toda creación estética del espíritu humano, entonces luego: ¿no es acaso la comida un ejemplo de ars gratia artis?

La Vista se deleita: El espagueti amarillo. Las albóndigas marrones, Las manzanas rojas y amarillentas. El betabel morado. Las fresas rojas, con esa simpática coronilla verde, picadas, blanquecinas por dentro, licuadas con crema para hacer pasta de fresas: el rojo conviviendo con el blanco en un segundo y poco a poco convirtiéndose en rosa. La canela café encima del azúcar glass de los pastelillos. El chocolate, café oscuro predominante con un adorno de almendras, café claro, con texturas diferentes que se complementan al final.

El oído: Agua en la sartén el típico "tssss", la batidora con su "brrrrrrrrrrrr-brrrrrrrrrrr", el cuchillo sobre la tabla picando cebolla a alta velocidad: "tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac", el chicharrón crujiente entre los dientes: "cgh-cgh-cgh", el chocolate que se rompe "crac", una sinfonía total.

El olfato, definitivamente: Canela hirviendo con piloncillo, un poco de clavo de olor, albahaca con mejorana, chocolate, de nuevo, con leche, el huevo en un fantástico omelette con hongos, gengibre con verduras cocidas al vapor, el pastel de zanahoria que sale del horno e inunda toda la casa de ese dolor tan conocido del horno encendido, el vapor los tacos de suadero en la esquina, el pozole con su orégano, cebolla, ajo (me encanta el ajo), curry, pimientón, pimientos verdes mezclados en la cazuela de barro con nopales, bistecs, champiñones y zetas, las espinacas frescas, el perejil y el apio recién cortados, tecito de cedron por la tarde, café por la mañana, chocolate en la noche, vino tinto en la copa...

Tacto: Las tortillas calientes, el café entre las manos en una mañana de siete grados, té mientras observamos la lluvia finísima resbalar por la ventana, el pastel saliendo del horno, caliente entre las manos y el vaporcito que inunda la cara de olor y calor, la masa de la pizza mientras se amasa en la amplísima mesa, el harina cernida para evitar que se peguen las galletas al molde, la mantequilla mientras la untas en el molde del pastel, la masa de las tortillas cuando amasas para empezar a hacerlas a mano, cuando metes la mano en un bote con chocolate derretido y la sensación es nueva cada vez, cuando metes tu mano al aderezo de mejillones con queso crema para probarlo y descubres que es espeso y cremoso, cuando agarras una gota de agua para comprobar si la sartén está lista para usarse...

Y el gusto, que, al fin, está enfocado en los sabores, dos clavos, con unas pocas hiervas más como mejorana, albahaca y laurel, pimienta y sal, limón y salsa valentina, tostadas de tinga, huitlacoche cocido con ajo, mucho mucho ajo, aros de cebolla fritos que acompañan fuertemente un pollo empanizado con una ensalada de col con zanahoria, el queso oaxaca derretido en la mitad de la tortilla y acompañado de una salsa verde, enchiladas verdes, con su crema, su cebolla, su queso fresco, el espagueti cubierto de queso parmesano, jamón serrano con un toque de aceite de oliva y pimienta roja, vino tinto, pulque de guayaba, tequila con limón y sal, micheladas en la tarde de treinta grados, ate con queso, queso azul con galletas integrales, queso gruyere, mate amargo para acompañar los alfajores de miel que hizo Gerardo para llevar al café. Café, café, café y un pastel de zanahoria con nuez y piña, leche condensada, cubiletes de queso con piña, crujientes afueras, con un relleno que nunca falla, mazapanes de cacahuate, paletas de cereza y menta, caña, ron de caña, ponche de guayaba en navidad, con jamaica, tamarindo, tejocotes, ciruelas, pasitas....

UN arte, la cocina, que invade todos los sentidos, ars cratia artis, cita la Metro Goldwyn Mayer (MGM) en su logo, obviamente refiriéndose al cine "el arte gracias a las artes", frase que también describiría precisamente la comida, el arte de comer, la cocina gourmette no debería marcar una división en la comida (como tampoco tampoco debería haber cine de arte y cine comercial), si no mas bien complementar, el mejor ejemplo de ésta división son mis dos abuelas, mi abuela materna es muy gourmette, por decirlo de alguna forma, le encanta la alta cocina, pero tiene un habilidad, debo admitirlo, amagnífica para mezclar esa cocina con la folklorica, en navidad y año nuevo la cocina de mi casa (la casa de mi abuela también) es un caos, gente corriendo de aquí para allá pidiendo esto, aquello y lo otro, el horno permenentemente encendido, solo a diferentes temperaturas: 350 para mi pastel de zanahoria, 280 para el pavo, 200 para mi pastel de elote, 150 para las galletas de gengibre y las de mantequilla, etc etc etc.

Mi abuela paterna, es más bien folklórica, y me atrevería a decir que cuando cocino siempre tomo algo de las dos, mis buñuelos son una receta que le robé a ella, la pancita que hago es una mezcla de las dos recetas de mis abuelas, las dos son diferentes y sin embargo se complementan, mi abuelita paterna es de esas mujeres que cocinan comida extraordinaria como si se limpiaran la espuma del chocolate: casi sin darse cuenta, mi abuela paterna domina el arroz como pocas personas los hacen, no se le bate ni le queda duro, y cada que yo le pido instrucciones a lo más me dice: "nomás deja que se cueza bien, tápalo y queda bien" y recuerdo solo cuatro veces que mi arroz haya quedado como lo planeaba. La cocina de mi abuela paterna se deja notar incluso en las tortas que a veces me da para que coma por la calle o en la escuela, mezclas de sabores deliciosas y más bien empíricas.

Considero que, a pesar de lo que dicen las escuelas de cocina, la cocina debe de tener su tiempo, la cocina es algo casi religioso, me atrevería a decir que la comida es una relación muy íntima, en cada platillo que un cocinero sirve va un pedazo de su amor, y su pasión, es cien por ciento cierto que la comida que se prepara con amor es la más rica, no es lo mismo preparar todo corriendo que hacerlo con su debida calma, cuando un guisado se deja cocinando a fuego lento quizá tarde más, pero los sabores se compenetran mejor... a veces si, la comida debe ser rápida, como preparar un merengue, se beber batir constantemente hasta que las claras de huevo queden a punto de turrón (que no se caigan si volteas el contenedor ni se muevan si lo agitas) e ir agregando los demás ingredientes sin dejar de batir firmemente, pero no significa que TODA la comida deba de prepararse y servirse rápido: la comida, creo yo, debe tomar su tiempo... Si debe ser rápido hacerlo rápido y si debe ser lenta hacerla lenta...

Hay chefs por profesión y otros por vocación, prefiero los segundos.

De reserva / reversa:
(sí: abriré mi baul de las recetas, ésta es la de mi abuelita Caro, a quien ya le he dedicado un post)
Buñuelos:
(para mas o menos seis porciones)

Para los buñuelos:
2 tazas de harina
1/4 de taza de leche (mas o menos)
1/3 de barra de mantequilla
1 pizca de sal

Se bate la mantequilla con la sal y el huevo, cuando se integra la mezcla se le añade el harina cernida (cernir es pasar por una coladera con la finalidad de que la harina no tenga grumos), luego la leche, hasta que quede una masa firme y pastosa, ésta masa la dejamos reposar unas 40 o 50 minutos, luego de éste tiempo volvemos a tomar la masa y ahora la separamos en bolitas proporcionales al tamaño de los buñuelos que queramos hacer, mientras más grandes las bolitas más grandes los buñuelos, se extiende cada una de las bolitas, como me enseñó mi abuelita: pones un trapo en la rodilla y aplanas un poco con la mano la bolita, luego la pones en la rodilla y la vas estirando del centro hacia afuera hasta que queda muy delgada, o comolo hago yo: con un rodillo sobre una superficie lisa y enharinada, los aplanas hasta que te queda delgado, eso lo dejas reposar unas muchas horas entre 10 y 12, y luego de ese tiempo los fríes en aceite regular hasta que quedan bien dorados.

Los buñuelos deben de acompañarse con esa mielecita que es mas bien muy simple:

Para la miel:

1 Piloncillo grande
1/2 litro de agua
1 Rajita de canela
3 clavos de olor enteros (o una pizca de clavos de olor en polvo)
Cáscara de naranja, limón, mandarina o toronja seca, unas tres piezas medianas.

Pones el piloncillo a hervir en el agua en una ollita (de barro si se puede para que agarre otro sabor y consistencia), junto con todos los demás ingredientes, hasta que el piloncillo se deshaga y quedará una miel mas o menos espesa.

Los buñuelos los podemos espolvorear con azúcar solamente, o con azúcar mezclada con un poco de canela en polvo, y los bañamos con la riquísima miel, y siendo así:

¡Provecho!

De reserva / reversa (bis):
(es un tanto cursi, pero: ¿Por que no?, lo dicen por cierto en la fantástica pélicula que hicieron acerca de Julia Child: Julie & Julia)

A LA NURY (ya lo había dejado de hacer)

"You are the butter to mi bred
and the breath to my life..."
Paul child a Julia Child

El Otro Yo

by Carlos Patinho on domingo, 3 de enero de 2010


Mis pasos en esta calle
Resuenan
---------En otra calle
Donde
------Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde
Sólo es real la niebla.

Octavio Paz, "Aquí"
(citado por Cortázar en "Rayuela", Cap. 149
)


Yo soy otro, que no es este rostro, que no es esto que ves, quizá ya no existo, no suena fuerte la idea en ésta mente que no es mi mente, sino tu mente, yo soy otro, ése otro que te mira desde el espejo y tu me pones un nombre, y me cepillas los dientes y me lavas la cara, y me peinas, y me nombras con un nombre que es tu nombre, te tatúas en mi rostro o me grabo en el tuyo.

Cada hombre es el reflejo de su camino, de su vida y yo soy el camino, no el reflejo, yo soy lo que nace cuando la luz te ilumina, una sombra que sigue tus movimientos, figuras, un reflejo en el espejo de agua de realidad en que te ves como eres y no como te ves, un espejo te lleva a un más allá y soy tu.

Me tocas con tu lengua, y con tus manos me recorres, la espalda se tensa y suelta una amarra tira una pared de las de adentro, golpea y busca, rasca y encuentra, cuando me odias me estas amando y cuando me amas me odias, esta prohibido encontrarme, los caminos no se encuentran, se siguen, sígueme, síguete, hasta encontrarnos para seguir buscándome-te-. Será mejor abrir la ventana y que entre el sol, cerrar las puertas al polvo y servir la comida... Búscame.

El otro yo, que tu no crees que exista, el fantasma real de lo que eres, y no de lo que cree la gente o tú que eres, si no de lo que eres, piedra mineral, raíz, árbol, flor y fruto, suelo y cielo, infierno y paraíso, abraxas, ying-yang, dualidad, dicotomías, siempre, entre los dos, entre tu y yo, yo soy lo real, tú... ¿Qué eres?

De reserva / reversa:

“Acaso hubo búhos acá” Juan Filloy

Soledad

by Carlos Patinho on domingo, 27 de diciembre de 2009


Micaela tiene ocho años, y una mamá que no existe, a su mamá le dicen "La Flor" y es de esas mujeres que tienen muchos novios: uno o más por cada noche, que llegan a casa de Micaela y duermen, y se van después de darle dinero a su mamá, viven cerca del zócalo y a Micaela le gustan los sábados cuando La Flor la lleva al centro y a pasearse entre gritadores y vendedores, sueños y dulces nuevos, pasan frente a catedral, pero nunca en la vida han entrado, por que a La Flor no le gusta como huele, por que a La Flor le da miedo entrar, por que a La Flor la abandonó el señor que vive allí adentro, por que para La Flor no hay dios.


Le decían La Flor, su nombre de verdad era Susana... algo, no recordaba su apellido, ni su cumpleaños, le calculaba al tanteo unos treinta años, nunca conoció a sus padres, pero había conocido a Don Octavio, ella tendría entonces unos doce o trece años, Don Octavio era una persona muy buena, que le enseñó como era el amor, y como uno tenía que buscarlo en las esquinas, era tan bueno Don Octavio con ella, la dejaba conseguir su dinero y amor afuera de su casa en la Calle de la Soledad, afuera tenía varias amigas, Juliana, La Morena, Moracha, Fer y las otras muchachas a las que Don Octavio les daba trabajo y amor, pero solo a La Flor la dejaba dormir en su casa, por que ella no tenía papás, y había vivido muy sola toda su vida, le decían La Flor por que para atraer a amantes una vez había salido a la calle con nada más que una rosa floreada roja en el sexo y dos pequeñas gardenias en los pezones.

La Flor una noche dejó entrar a su cuarto a otro amor, pero ya después de tanto tiempo descubrió que ella estaba vendiendo su amor, y le dio mucha tristeza cuando supo que iba a tener un hijo, ella no quería un bebe en un mundo como el suyo, desde que conoció a Eleonor, una mujer que trabajaba en una sastrería cerca de la calle de Tacuba, que le enseñó como se debía portar la gente, y lo que era bueno y lo que era malo, y se hicieron las dos muy amigas, ella había cambiado mucho de modos y ya ni le gustaba u trabajo, pero cada que le decía a octavo que se iba a ir, el le decía "Pero, ¿a dónde te vas a ir mujer? si no tienes familia ni amigos, y no vas nunca a encontrar trabajo" y ella se daba cuenta de que él tenía razón, pero Eleonor le hablaba de las cosas justas e injustas, le decía que no estaba bien, que a ella la explotaban, que si quería se fuera a vivir, aunque sea, al cuartito que había en su azotea, pero La Flor no se animaba.

Cuando ya Micaela tenía siete año de haber nacido La Flor se decidió a irse de casa de Don Octavio, su hija era tan bonita, no quería la vida de puta para ella, Micaela se despertó un siete de julio en la mañana, La Flor, su mamá, le estaba diciendo a Don Octavio algo, luego Don Octavio le gritó muchas cosas a su mamá, muchas palabras que Micaela conocía pero que su mamá le había prohibido repetir, por que Micaela era una damita y no debía decir esas palabrotas, ni debía sentarse con las piernas abiertas, ni debía comer con las manos, ni debía de comer parada, ni debía tener novio hasta que su mamá le diera permiso, luego, afuera, platos se rompen, se azota una puerta, se oyen pasos corriendo, la puerta del cuarto de la pobre Micaela se abre y el chorro de luz del pasillo se recorta con la silueta de una mujer que le grita cosas a Micaela, que ella no entiende por que está espantada, pero después de segundos Micaela escucha bien: "Hay que irnos hija, vámonos, agarra lo que puedas y corre conmigo hija, corre..." Micaela en automático se para corre a sus cajones y en su mochila , una mochila muy bonita que le había comprado su mamá, con la forma de la cabeza de un león, y peluche a forma de melena, mete todo lo que puede.

Salen las dos corriendo del cuarto, por el pasillo hacia la calle, al pasar frente a la puerta de Don Octavio, a un lado de la puerta, Micaela siente como su mamá la avienta afuera de la casa, Don Octavio con una destreza impredecible coge a La Flor y la sostiene mientras avienta la puerta y le echa el seguro, a la vez que ella grita: "¡Micaela, hija mía, corre, ve con Eleonor, corre, corre! ¡Micaela, hija, por favor!", Micaela corre hacía el trabajo de Eleonor, Sobre la Calle de la Soledad, hacia la de Correo mayor, sale disparada por la avenida hasta la calle de moneda, luego cruza el zócalo, no se percata de la bandera da la vuelta antes de llegar a la iglesia y corre a un costado de la iglesia hasta la calle de Tacuba, dos cuadras más, al lado de la relojería y Eleonor está en la puerta: "¡Eleonor! Mi mami te busca, que corras, que vayas a la casa te necesita" Elonor soltó todo lo que tenía en las manos y corrió atrás de la niña, volvieron la suficientemente tarde, solo había un montón de gente afuera de la casa y la puerta abierta, las piernas afuera, el cuerpo dentro.

-¿Es mi mamá?
-Si, es tu mamá...

De reserva / Reversa:

Desde el taxi recorriendo medio sueldo
veo al sol detrás viajando de mosca
llegando tarde a la chamba a chambear
en la 1ª Calle de la Soledad

Jaime López, La 1a Calle de la soledad
en la versión de Cecilia Toussaint:





N. del A: La Cecilia Toussaint siempre tan guapa, y si la conociera yo como esta en el vídeo: ¡Sí me caso!