¡Provecho!

by Carlos Patinho on sábado 16 de enero de 2010



A mi mamá, mi papá y mis abuelitas, excelentes cocineros.

A Gloria gutierrez, quien probablemente no me conozca,
pero he de felicitar por su labor en el recetario: "Las Glorias de Gloria"

A Julia Child, por su felicidad al cocinar.

y a Jacques Pepin, por su excelente comida francesa.

Mi vida comenzó casi como la de un personaje de Laura Esquivel: en la cocina. Desde que era yo muy muchacho, recuerdo, el aroma del horno encendido con un rico pastel dentro me vacía el estómago, mi vida es casi gastrocéntrica.

Generalmente tengo ganas de cocinar, si, lo sé, y no me puedo resistir a los olores y sabores, los colores, las formas, la comida: ¿arte o no?

La cocina es, claro, un arte para mí, por que como se explica en el más antiguo post de éste blog, (¿Qué es el arte?) El arte, para mi, es toda creación estética del espíritu humano, entonces luego: ¿no es acaso la comida un ejemplo de ars gratia artis?

La Vista se deleita: El espagueti amarillo. Las albóndigas marrones, Las manzanas rojas y amarillentas. El betabel morado. Las fresas rojas, con esa simpática coronilla verde, picadas, blanquecinas por dentro, licuadas con crema para hacer pasta de fresas: el rojo conviviendo con el blanco en un segundo y poco a poco convirtiéndose en rosa. La canela café encima del azúcar glass de los pastelillos. El chocolate, café oscuro predominante con un adorno de almendras, café claro, con texturas diferentes que se complementan al final.

El oído: Agua en la sartén el típico "tssss", la batidora con su "brrrrrrrrrrrr-brrrrrrrrrrr", el cuchillo sobre la tabla picando cebolla a alta velocidad: "tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac", el chicharrón crujiente entre los dientes: "cgh-cgh-cgh", el chocolate que se rompe "crac", una sinfonía total.

El olfato, definitivamente: Canela hirviendo con piloncillo, un poco de clavo de olor, albahaca con mejorana, chocolate, de nuevo, con leche, el huevo en un fantástico omelette con hongos, gengibre con verduras cocidas al vapor, el pastel de zanahoria que sale del horno e inunda toda la casa de ese dolor tan conocido del horno encendido, el vapor los tacos de suadero en la esquina, el pozole con su orégano, cebolla, ajo (me encanta el ajo), curry, pimientón, pimientos verdes mezclados en la cazuela de barro con nopales, bistecs, champiñones y zetas, las espinacas frescas, el perejil y el apio recién cortados, tecito de cedron por la tarde, café por la mañana, chocolate en la noche, vino tinto en la copa...

Tacto: Las tortillas calientes, el café entre las manos en una mañana de siete grados, té mientras observamos la lluvia finísima resbalar por la ventana, el pastel saliendo del horno, caliente entre las manos y el vaporcito que inunda la cara de olor y calor, la masa de la pizza mientras se amasa en la amplísima mesa, el harina cernida para evitar que se peguen las galletas al molde, la mantequilla mientras la untas en el molde del pastel, la masa de las tortillas cuando amasas para empezar a hacerlas a mano, cuando metes la mano en un bote con chocolate derretido y la sensación es nueva cada vez, cuando metes tu mano al aderezo de mejillones con queso crema para probarlo y descubres que es espeso y cremoso, cuando agarras una gota de agua para comprobar si la sartén está lista para usarse...

Y el gusto, que, al fin, está enfocado en los sabores, dos clavos, con unas pocas hiervas más como mejorana, albahaca y laurel, pimienta y sal, limón y salsa valentina, tostadas de tinga, huitlacoche cocido con ajo, mucho mucho ajo, aros de cebolla fritos que acompañan fuertemente un pollo empanizado con una ensalada de col con zanahoria, el queso oaxaca derretido en la mitad de la tortilla y acompañado de una salsa verde, enchiladas verdes, con su crema, su cebolla, su queso fresco, el espagueti cubierto de queso parmesano, jamón serrano con un toque de aceite de oliva y pimienta roja, vino tinto, pulque de guayaba, tequila con limón y sal, micheladas en la tarde de treinta grados, ate con queso, queso azul con galletas integrales, queso gruyere, mate amargo para acompañar los alfajores de miel que hizo Gerardo para llevar al café. Café, café, café y un pastel de zanahoria con nuez y piña, leche condensada, cubiletes de queso con piña, crujientes afueras, con un relleno que nunca falla, mazapanes de cacahuate, paletas de cereza y menta, caña, ron de caña, ponche de guayaba en navidad, con jamaica, tamarindo, tejocotes, ciruelas, pasitas....

UN arte, la cocina, que invade todos los sentidos, ars cratia artis, cita la Metro Goldwyn Mayer (MGM) en su logo, obviamente refiriéndose al cine "el arte gracias a las artes", frase que también describiría precisamente la comida, el arte de comer, la cocina gourmette no debería marcar una división en la comida (como tampoco tampoco debería haber cine de arte y cine comercial), si no mas bien complementar, el mejor ejemplo de ésta división son mis dos abuelas, mi abuela materna es muy gourmette, por decirlo de alguna forma, le encanta la alta cocina, pero tiene un habilidad, debo admitirlo, amagnífica para mezclar esa cocina con la folklorica, en navidad y año nuevo la cocina de mi casa (la casa de mi abuela también) es un caos, gente corriendo de aquí para allá pidiendo esto, aquello y lo otro, el horno permenentemente encendido, solo a diferentes temperaturas: 350 para mi pastel de zanahoria, 280 para el pavo, 200 para mi pastel de elote, 150 para las galletas de gengibre y las de mantequilla, etc etc etc.

Mi abuela paterna, es más bien folklórica, y me atrevería a decir que cuando cocino siempre tomo algo de las dos, mis buñuelos son una receta que le robé a ella, la pancita que hago es una mezcla de las dos recetas de mis abuelas, las dos son diferentes y sin embargo se complementan, mi abuelita paterna es de esas mujeres que cocinan comida extraordinaria como si se limpiaran la espuma del chocolate: casi sin darse cuenta, mi abuela paterna domina el arroz como pocas personas los hacen, no se le bate ni le queda duro, y cada que yo le pido instrucciones a lo más me dice: "nomás deja que se cueza bien, tápalo y queda bien" y recuerdo solo cuatro veces que mi arroz haya quedado como lo planeaba. La cocina de mi abuela paterna se deja notar incluso en las tortas que a veces me da para que coma por la calle o en la escuela, mezclas de sabores deliciosas y más bien empíricas.

Considero que, a pesar de lo que dicen las escuelas de cocina, la cocina debe de tener su tiempo, la cocina es algo casi religioso, me atrevería a decir que la comida es una relación muy íntima, en cada platillo que un cocinero sirve va un pedazo de su amor, y su pasión, es cien por ciento cierto que la comida que se prepara con amor es la más rica, no es lo mismo preparar todo corriendo que hacerlo con su debida calma, cuando un guisado se deja cocinando a fuego lento quizá tarde más, pero los sabores se compenetran mejor... a veces si, la comida debe ser rápida, como preparar un merengue, se beber batir constantemente hasta que las claras de huevo queden a punto de turrón (que no se caigan si volteas el contenedor ni se muevan si lo agitas) e ir agregando los demás ingredientes sin dejar de batir firmemente, pero no significa que TODA la comida deba de prepararse y servirse rápido: la comida, creo yo, debe tomar su tiempo... Si debe ser rápido hacerlo rápido y si debe ser lenta hacerla lenta...

Hay chefs por profesión y otros por vocación, prefiero los segundos.

De reserva / reversa:
(sí: abriré mi baul de las recetas, ésta es la de mi abuelita Caro, a quien ya le he dedicado un post)
Buñuelos:
(para mas o menos seis porciones)

Para los buñuelos:
2 tazas de harina
1/4 de taza de leche (mas o menos)
1/3 de barra de mantequilla
1 pizca de sal

Se bate la mantequilla con la sal y el huevo, cuando se integra la mezcla se le añade el harina cernida (cernir es pasar por una coladera con la finalidad de que la harina no tenga grumos), luego la leche, hasta que quede una masa firme y pastosa, ésta masa la dejamos reposar unas 40 o 50 minutos, luego de éste tiempo volvemos a tomar la masa y ahora la separamos en bolitas proporcionales al tamaño de los buñuelos que queramos hacer, mientras más grandes las bolitas más grandes los buñuelos, se extiende cada una de las bolitas, como me enseñó mi abuelita: pones un trapo en la rodilla y aplanas un poco con la mano la bolita, luego la pones en la rodilla y la vas estirando del centro hacia afuera hasta que queda muy delgada, o comolo hago yo: con un rodillo sobre una superficie lisa y enharinada, los aplanas hasta que te queda delgado, eso lo dejas reposar unas muchas horas entre 10 y 12, y luego de ese tiempo los fríes en aceite regular hasta que quedan bien dorados.

Los buñuelos deben de acompañarse con esa mielecita que es mas bien muy simple:

Para la miel:

1 Piloncillo grande
1/2 litro de agua
1 Rajita de canela
3 clavos de olor enteros (o una pizca de clavos de olor en polvo)
Cáscara de naranja, limón, mandarina o toronja seca, unas tres piezas medianas.

Pones el piloncillo a hervir en el agua en una ollita (de barro si se puede para que agarre otro sabor y consistencia), junto con todos los demás ingredientes, hasta que el piloncillo se deshaga y quedará una miel mas o menos espesa.

Los buñuelos los podemos espolvorear con azúcar solamente, o con azúcar mezclada con un poco de canela en polvo, y los bañamos con la riquísima miel, y siendo así:

¡Provecho!

De reserva / reversa (bis):
(es un tanto cursi, pero: ¿Por que no?, lo dicen por cierto en la fantástica pélicula que hicieron acerca de Julia Child: Julie & Julia)

A LA NURY (ya lo había dejado de hacer)

"You are the butter to mi bred
and the breath to my life..."
Paul child a Julia Child

El Otro Yo

by Carlos Patinho on domingo 3 de enero de 2010


Mis pasos en esta calle
Resuenan
---------En otra calle
Donde
------Oigo mis pasos
Pasar en esta calle
Donde
Sólo es real la niebla.

Octavio Paz, "Aquí"
(citado por Cortázar en "Rayuela", Cap. 149
)


Yo soy otro, que no es este rostro, que no es esto que ves, quizá ya no existo, no suena fuerte la idea en ésta mente que no es mi mente, sino tu mente, yo soy otro, ése otro que te mira desde el espejo y tu me pones un nombre, y me cepillas los dientes y me lavas la cara, y me peinas, y me nombras con un nombre que es tu nombre, te tatúas en mi rostro o me grabo en el tuyo.

Cada hombre es el reflejo de su camino, de su vida y yo soy el camino, no el reflejo, yo soy lo que nace cuando la luz te ilumina, una sombra que sigue tus movimientos, figuras, un reflejo en el espejo de agua de realidad en que te ves como eres y no como te ves, un espejo te lleva a un más allá y soy tu.

Me tocas con tu lengua, y con tus manos me recorres, la espalda se tensa y suelta una amarra tira una pared de las de adentro, golpea y busca, rasca y encuentra, cuando me odias me estas amando y cuando me amas me odias, esta prohibido encontrarme, los caminos no se encuentran, se siguen, sígueme, síguete, hasta encontrarnos para seguir buscándome-te-. Será mejor abrir la ventana y que entre el sol, cerrar las puertas al polvo y servir la comida... Búscame.

El otro yo, que tu no crees que exista, el fantasma real de lo que eres, y no de lo que cree la gente o tú que eres, si no de lo que eres, piedra mineral, raíz, árbol, flor y fruto, suelo y cielo, infierno y paraíso, abraxas, ying-yang, dualidad, dicotomías, siempre, entre los dos, entre tu y yo, yo soy lo real, tú... ¿Qué eres?

De reserva / reversa:

“Acaso hubo búhos acá” Juan Filloy

Soledad

by Carlos Patinho on domingo 27 de diciembre de 2009


Micaela tiene ocho años, y una mamá que no existe, a su mamá le dicen "La Flor" y es de esas mujeres que tienen muchos novios: uno o más por cada noche, que llegan a casa de Micaela y duermen, y se van después de darle dinero a su mamá, viven cerca del zócalo y a Micaela le gustan los sábados cuando La Flor la lleva al centro y a pasearse entre gritadores y vendedores, sueños y dulces nuevos, pasan frente a catedral, pero nunca en la vida han entrado, por que a La Flor no le gusta como huele, por que a La Flor le da miedo entrar, por que a La Flor la abandonó el señor que vive allí adentro, por que para La Flor no hay dios.


Le decían La Flor, su nombre de verdad era Susana... algo, no recordaba su apellido, ni su cumpleaños, le calculaba al tanteo unos treinta años, nunca conoció a sus padres, pero había conocido a Don Octavio, ella tendría entonces unos doce o trece años, Don Octavio era una persona muy buena, que le enseñó como era el amor, y como uno tenía que buscarlo en las esquinas, era tan bueno Don Octavio con ella, la dejaba conseguir su dinero y amor afuera de su casa en la Calle de la Soledad, afuera tenía varias amigas, Juliana, La Morena, Moracha, Fer y las otras muchachas a las que Don Octavio les daba trabajo y amor, pero solo a La Flor la dejaba dormir en su casa, por que ella no tenía papás, y había vivido muy sola toda su vida, le decían La Flor por que para atraer a amantes una vez había salido a la calle con nada más que una rosa floreada roja en el sexo y dos pequeñas gardenias en los pezones.

La Flor una noche dejó entrar a su cuarto a otro amor, pero ya después de tanto tiempo descubrió que ella estaba vendiendo su amor, y le dio mucha tristeza cuando supo que iba a tener un hijo, ella no quería un bebe en un mundo como el suyo, desde que conoció a Eleonor, una mujer que trabajaba en una sastrería cerca de la calle de Tacuba, que le enseñó como se debía portar la gente, y lo que era bueno y lo que era malo, y se hicieron las dos muy amigas, ella había cambiado mucho de modos y ya ni le gustaba u trabajo, pero cada que le decía a octavo que se iba a ir, el le decía "Pero, ¿a dónde te vas a ir mujer? si no tienes familia ni amigos, y no vas nunca a encontrar trabajo" y ella se daba cuenta de que él tenía razón, pero Eleonor le hablaba de las cosas justas e injustas, le decía que no estaba bien, que a ella la explotaban, que si quería se fuera a vivir, aunque sea, al cuartito que había en su azotea, pero La Flor no se animaba.

Cuando ya Micaela tenía siete año de haber nacido La Flor se decidió a irse de casa de Don Octavio, su hija era tan bonita, no quería la vida de puta para ella, Micaela se despertó un siete de julio en la mañana, La Flor, su mamá, le estaba diciendo a Don Octavio algo, luego Don Octavio le gritó muchas cosas a su mamá, muchas palabras que Micaela conocía pero que su mamá le había prohibido repetir, por que Micaela era una damita y no debía decir esas palabrotas, ni debía sentarse con las piernas abiertas, ni debía comer con las manos, ni debía de comer parada, ni debía tener novio hasta que su mamá le diera permiso, luego, afuera, platos se rompen, se azota una puerta, se oyen pasos corriendo, la puerta del cuarto de la pobre Micaela se abre y el chorro de luz del pasillo se recorta con la silueta de una mujer que le grita cosas a Micaela, que ella no entiende por que está espantada, pero después de segundos Micaela escucha bien: "Hay que irnos hija, vámonos, agarra lo que puedas y corre conmigo hija, corre..." Micaela en automático se para corre a sus cajones y en su mochila , una mochila muy bonita que le había comprado su mamá, con la forma de la cabeza de un león, y peluche a forma de melena, mete todo lo que puede.

Salen las dos corriendo del cuarto, por el pasillo hacia la calle, al pasar frente a la puerta de Don Octavio, a un lado de la puerta, Micaela siente como su mamá la avienta afuera de la casa, Don Octavio con una destreza impredecible coge a La Flor y la sostiene mientras avienta la puerta y le echa el seguro, a la vez que ella grita: "¡Micaela, hija mía, corre, ve con Eleonor, corre, corre! ¡Micaela, hija, por favor!", Micaela corre hacía el trabajo de Eleonor, Sobre la Calle de la Soledad, hacia la de Correo mayor, sale disparada por la avenida hasta la calle de moneda, luego cruza el zócalo, no se percata de la bandera da la vuelta antes de llegar a la iglesia y corre a un costado de la iglesia hasta la calle de Tacuba, dos cuadras más, al lado de la relojería y Eleonor está en la puerta: "¡Eleonor! Mi mami te busca, que corras, que vayas a la casa te necesita" Elonor soltó todo lo que tenía en las manos y corrió atrás de la niña, volvieron la suficientemente tarde, solo había un montón de gente afuera de la casa y la puerta abierta, las piernas afuera, el cuerpo dentro.

-¿Es mi mamá?
-Si, es tu mamá...

De reserva / Reversa:

Desde el taxi recorriendo medio sueldo
veo al sol detrás viajando de mosca
llegando tarde a la chamba a chambear
en la 1ª Calle de la Soledad

Jaime López, La 1a Calle de la soledad
en la versión de Cecilia Toussaint:





N. del A: La Cecilia Toussaint siempre tan guapa, y si la conociera yo como esta en el vídeo: ¡Sí me caso!

Centros

by Carlos Patinho on lunes 7 de diciembre de 2009


Me paro en el centro-raza
Dioramas ficticios se aprovechan de mi
en rededor de mi se levantan cercas y muros
hechos de herrumbre y óxido apiñonado
que son parte de lo que soy
que son míos como estas manos
estos pies

(el instante se detiene sigilosamente
para mirarme
y me mira)

Óxido-sangre
Herrumbre-carne
que voy deshaciendo en arduo combate
sin embargo los muros que me cercan nacen de mí)

Buscando
-sin hallar
nunca se halla algo
es la mejor forma de buscar-
algo
un queseyo
un noseque
un esto
un aquello
lo que sea que se busque


Rompiendo el óxido-pasado
(de allá para acá)
Con la espada-ella
(unos ojos [ella]
una sonrisa [ella]
una búsqueda en mi búsqueda [ella]
un algo [ella: Ojos claros
mejillas sonrosadas
puentes de carne y piel sus brazos
su cabello-sol en mi alma-noche
su boca pantera
pequeñísimos pies
cuerpo circular
-léase círculos donde deben estar,
usted no debe imaginarse un gran círculo
sino mucho círculos precisos en la forma de ella-])

Ahora casí no hay en el páramo herrumbre
ni óxido
sólo su centro
Ahora se alzan dos horizontes
que parecen uno solo
en el despertar de mi vida
Sólo esta l sol-ella
el tiempo-ella
el aire-ella

y a veces no sé
hasta donde ella
no es parte de mi
y hasta donde yo
no soy parte de ella.

De reserva / reversa:

-pero es solo los jueves
-pero hoy es jueves
-ya se, pero es solo los jueves
-¡pues vamos!
-Si quieren, pero ya les dije que es solo los jueves
-¡Si! ¡Hoy es jueves wey!

Mi patio

by Carlos Patinho on viernes 20 de noviembre de 2009


A la Nury... (¿A quién más?)

"(...)Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo,
acariciar lentamente la profundidad de tu pelo
mientras nos besamos como si tuviéramos la boca
llena de flores o de peces, de movimientos vivos,
de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor
es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible
absorber simultáneo del aliento, esa instantánea
muerte es bella.(...)"
Julio Cortázar


...Usted... Usted no lo sabe (o tal vez si sepa, que sé yo), pero desde ese día yo abrí las puertas del cofre de mis recuerdos para tirar unos papeles que yo guardaba, de hace mucho... No usted no sabe, no podría saber que mis cortinas estaban, hasta hace poco, cerradas de luto, como si alguien se me hubiera muerto en la casa, usted que va a saber... No, mejor ya no le cuento de mis muertos, le sigo hablando de mis flores:

Mis gardenias han perfumado de más la casa pero se ven hermosas, gracias a como las ha cuidado usted, si usted, si usted pudiera ver que bonitas están la violetas, y como ha crecido el laurel de mi patio, ah, pero que tonterías digo, claro que usted ha visto mis flores, seguro las ve a diario.

Usted, usted ha sido la mejor jardinera que ha tenido este patio, yo se lo digo, en serio que se lo digo, usted ha sido la mejor jardinera, perdone si sueno muy redundante, pero es que así ha sido desde que usted está aquí, digo las cosas que me suceden por usted, y me las repito, me las repito como para convencerme que son de verdad, como que las flores como que duran mas, no, no se vaya usted a reír y a decir que soy muy inocente, pero si, las flores como que duran más, y huelen mucho, si, pero a veces, y se lo digo en serio, a veces no huelen las gardenias a gardenias, por ejemplo, o las rosas a rosas, si no que huelen a ese perfume que usted usa.

Yo que la traje a que regara mis plantas y ahora, ya ve... Mi patio, mi jardín, parece un huerto infinito, mis naranjos que nunca me habían dado frutas, ahorita están llenos de flores de Azahar, y de naranjas, y viera, si usted... pero claro que usted sabe, si usted las prueba cuando viene y se sienta conmigo en el jardín a tomar el café.

Usted, usted debe saber por que le escribo, usted debe saberlo, desde esa tarde que me trajo la planta del maracuyá, y me explico de esas flores tan hermosas que tienen, Passiflora Edulis, es tan hermoso ver a una mujer que sabe tanto de una planta, usted me dijo: "La flor del maracuyá es mas bien conocida con el nombre de 'Flor de la pasión'" Y así, solamente eso, usted tuvo a bien plantar el arbusto, muy hermoso, por cierto, con sus florecitas, ay, que hermoso se ha puesto gracias a usted mi árbol de maracuyá, nunca pensé que fruta tan exótica se diera tan simple en mi jardín, mi patio.

Si usted recuerda ese 14 de Abril, cuando llegó, sin más ni más, a plantar ese maracuyá en el centro de mi patio, a un lado de la rosa y la orquídea, mi patio de repente se vio mas lleno de sol que antes, y luego, cuando al irse, usted me dio un beso en la mejilla, sentí que lo sabía todo, sentí que el cielo como que bajaba a mi cabeza, o yo me elevaba a él, ya no se que fue eso, en serio no lo sé... Desearía saberlo...

Luego usted, cuando viene los martes a regar más mis flores, a cortarles sus tallos podridos y a ponerlas tan hermosas como la semana pasada se ve tan hermosa, parada, allí, entre la yerbita, y cuando me dice que me quiere mientras me sirve otra taza de café o de té de la manzanilla que usted sembró en mi patio, yo no se, no se nada, yo no se nada... no sé de donde salió tanto árbol, ni tanta flor, de donde salió tanta planta que hay ahora en mi jardín, y yo no me imaginó mi jardín, mi patio, ni mi vida sin usted, es que usted no sabe... no podría saber... no... no podría... que mi vida se llena con su vida.

Pero que más le puedo decir, he sembrado unos nuevos malvones y unos pensamientos, unos geranios y unas Helias, ojalá usted también me pueda orientar en sus cuidados, cada martes ansío el próximo martes apara que usted venga, y me ayude a regar mis plantas.

Siempre suyo...
C. M. P. V.

De reserva / reversa:

"Perfume de gardenia tiene tu boca
bellísimos destellos de luz en tu mirar.
Tu risa es una rima de alegres notas
se mueven tus cabellos cuál ondas en el mar."

De la conocidísima canción "Perfume de Gardenias", del desconocidísimo autor: Rafael Hernández


Suicida

by Carlos Patinho on lunes 2 de noviembre de 2009




Que puta suerte la mía, coño, me lleva el carajo. Un último libro para leer -la puta perfección de la lluvia, ¡que maldita suerte!- si, creo que éste es pertinente... yo solo quería vivir lo que tendía espontáneamente a brotar de mi -como si pudiera ser simple- ¿por qué habría de ser tan difícil? He leído tantas veces éste comienzo, creo que no fue ta inteligente tomar éste libro, ya de nada me sirve ahora la filosofía.

Café, quiero mi última taza de café y mi último bizcocho -las 5:42, coño, ¿Que hora será mejor? ¿Las 7:07, las 7: 16, 7:17, 7:25, 7:27, 7:34, 7:37, 7: 43, 7:47, 7:52 o las 7:57? Ja ja ja ja las 5:47
mejor a las 7:07. es más estético.

Si, me dejó otra vez, ojalá no se le ocurra aparecer ahora que ya tengo todo tan planeado, no me podría matar si me importuna con sus dudas tan banales, si me pregunta si la sigo viendo atractiva tendré que darle un golpe en la cara, nunca en la vida le he pegado a una mujer, siempre se puede uno dar sus permisos...

¡Órale, la Olivetti M40, mi arma favorita! disparemos unos últimos jitanforazos, un último ametecladamiento, una última letribillación...

Ee-piii-taa-fio:
bi-en lo di-jo el vie-jo fi-loo-soo-foo (mi puto café chinga, y el libro para ver quien dijo esa frase, acá está mi café, y el libro ahora, Fadanelli... Fallasi... Fast... Faubert... Favré... Ferguson... Fergusson... Fernández... Fitzgerald... Flaming... Flaubert... Flores... Foscolo... Frost... ¡Eureka!... Fuentes

....
"Bien lo dijo el viejo filósofo...")
Mon-ta-i-g-ne: "La pré-mé-diii-ta--tiion de la mo-rt est pré-mé-di-taaa-tioon de li-beer-té"
-"Bien lo dijo el viejo filósofo Montaigne: "La préméditation de la mort est préméditation de liberté"-
¿Que pongo ahora?
de repente me resulta tan tonto escribir un epígrafe, que dirá la gente si no es tan bueno como suena...
...
...

... es-toy de-ci-dien-do so-bre lo ú-ni-co que pue-do de-ci-dir re-al-mente-en mi vi-da, me li-be-ro de to-do pe-so me vo-y, me u-no-con el in-fi-ni-to, al fi-n co-no-ce-ré el rit-mo de lo -re-al-men-te va-li-o-so, si cor-to mi vi-da es por que he lle-ga-do a la e-dad en la que, cre-o, es per-ti-nen-te que un hom-bre mue-ra, a-de-más qui-e-ro por fin des-cu-brir por fin la re-a-li-dad de e-se mis-te-rio que le ha si-do ve-la-do al hom-bre en es-te pla-no es-pi-ri-tu-al.

No se cul-pe a na-die de mi muer-te

Ya no escribiré nada más, que sea así, concreto, 6: 52

a las 7:07

música, rápido, que ya no hay tiempo...

Beethoven... Bach... Pink Floyd... Wagner... Nietzche... King Crimson...

mi último disco

...

7:00

...

Wagner.

...

7:04

....

7:05

...

7:06:00
7:06:01
7:06:02
la pistola
7:06:05
7:06:06
7:06:07
7:06:08
7:06:09
7:06:10
Se hacen mas graves y apretados los acordes
7:06:14
7:06:15
7:06:16
7:06:17
7:06:18
7:06:19
7:06:20
7:06:21
7:06:22
al fin la la sueve muerte
al fin
solo voy de la mano con mis pensamientos que superfluyen acaso por la adrenalina, acaso por el miedo
corren corren
corren
se empujan y se avientan
libertad, esclavitud, negro, blanco, ying, yang, allá, acá, arriba, abajo, mujer, hombre, pez, ave, plomo, pluma, barniz, removedor, nuevo, renovador, viejo, rico y pobre
explosion, aplomo, locura, ternutra, amor y odio, todo claro y libre
7:06:50
7:06:51
7:06:52
7:06:53
7:06:54
7:06:55
7:06:56
7:06:57
7:06:58
7:06:59

7:07:00
7:07:01
7:07:02
7:07:03
7:07:04
7:07:05
7:07:06
7:07:07-Al-fin

De reserva / reversa:

"Yo solo quería vivir lo que tendía espontáneamente e brotar e mi, ¿por que habría de ser tan difícil"

Herman Hesse

Poesías

by Carlos Patinho on jueves 29 de octubre de 2009


I


Tu mano se acerca a mi mano
tu signo me roza, y me nombra tu nombre
tu silencio se rompe con mi ruido
estandarte y metáfora surge tu rostro

Tu mano se posa sobre mi mano
la deslíe de huellas y memorias
borras, con tu dedo borras una línea de mi mano
Tu mano se posa en mi vientre

Tu signo me roza y me nombras
con tu voz me nombras
como sacándome de otra tumba
de otro lado, cual mortal Lázaro.

Rompo tu silencio con mi ruido
de viejas cadenas, ya rotas
pero que siguen arrastrándose lóbregas
con mi ruido que es trino y zumbido de ti.

Ruinas de un templo se basan en tu signo
y tu me miras y espero que te mires
en mi rostro, en mi cuerpo, en mis cicatrices,
que en mi antigua y precisa voz veas tu olor.

II

Te vas acercando al río por donde andan los marinos
"Tiren las amarras" ha dicho el cojo
el sordo gritaba desaforado: "¡Hagan sonar las bocinas!"

Y yo desde el barco te miro
miro como te acercas a la costa
ya pisas la arena de la playa con tus delicados pies
como si caminaras hacia el bote sobre el agua
tu vestido blanco se desvanece como faralá sobre el agua
y al son que tus piernas se pierden en la claridad acuática
mi alma te busca con sus ojos y te pierdes en mis horas
ven niña, ven a mi barco, ven a mi proa que te espero.

En balde intento hacerte señas de que no nades
que ya bajaré por ti, que estoy yendo
no me miras, no me sientes, no me ves
a la borda se acercan tu cabellos que preceden tu figura
tus manos se clavan en la madera del navío
tus uñas han arrancado la pintura negra del casco
al fin desciende un lazo de seda a subirte a bordo
al fin Dama Gothel tu trenza

Entras por la borda, mojada de el agua fresca, transparente y clara
mis brazos reciben tu abrazo y mi cuerpo comprende
mis labios entienden que nunca hallarán otros así
tus ojos me miran y me escudriñan, al fin no eras ser de ultramar
vivías en la playa, junto a la casa del lanchero
y me amabas
y te amé en ese momento.

Entramos al cuarto del capitán, distendí mis ropas
entraste mítica sin pronuciar nombre o ruido alguno
algo que me diera la sensación de que tenías voz
una voz más allá de esa boca moldeada
te entregaste a mi sin palabras
sin pedir nada, sin decir nada te entregaste a mi

"La marea alta, viene tormenta"
Me aferré al timón y luché por nuestras vidas
por la vida en común que apenas empezaba
por tu vida que no conocía y quería conocer
por la vida de cada uno de mis marineros
luché contra el mar
arremetí contra Poseidón
pero mi corazón se debilitó y quedamos a la deriva
Las aguas le ganaron a la madera
adiós compañera, me encamino al hades
adiós compañera, ya abandono mi pesado cuerpo
levedad
levedad
levedad

Llueve viento sobre los astros en esta noche olvidada
golpean las olas con furia en el muelle
flotan tus cabellos sobre las olas
tus manos se mueven inercialmente entre la corriente
te siento cálida y fría
malvada y humana
gratificante y hórrida
Muerta y viva
Santa y pecadora
Mujer y hombre
Ángel y demonio

te nombro en un signo y en un nombre
Abraxas
y sea este, el de tu cuerpo, el ultimo contacto que yo tenga con carne
y sea éste, tu nombre, el último suspiro que exhale.